La leyenda del hilo rojo del destino

Hilo rojo del destino

Cuando relaté la boda de Dani y Vane, dije que escribiría un post sobre la leyenda del hilo rojo del destino. Y como lo prometido es deuda… ¡Allá voy!

La existencia del hilo rojo del destino es una creencia de Asia Oriental, presente en las mitologías china y japonesa. Según esta leyenda, las personas predestinadas a conocerse se encuentran unidas por un cordón rojo atado a sus dedos meñiques.

Un hilo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse sin importar el momento, el lugar o las circunstancias. El hilo puede alargarse o enredarse, pero nunca se romperá.

¿Pero de dónde viene esta tradición? Surge cuando se descubre la conexión entre el corazón con el dedo meñique a través de la arteria cubital o ulnar. Por tanto, el hilo rojo del destino une dos corazones. De ahí que este ritual aparezca de algún modo u otro en determinadas bodas.

La leyenda del hilo rojo del destino versa como sigue:

Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa. Tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : “Aquí termina tu hilo”. Pero al escuchar esto, el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja. Empujó a la campesina, que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos, y la hizo caer haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse. Su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.

3 comentarios

    1. No sabes la ilusión que me hace que me digas eso cuando apenas acabo de empezar con el blog. ¡Muchas gracias! Espero que te siga gustando lo que escriba en adelante.

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