Querido nadie…

carta de amor

Hoy comparto con vosotras algo muy personal. Una especie de ‘carta de amor’ que escribí hace casi cuatro años y completé con unas líneas más uno más tarde. Entonces, Andrés y yo ya teníamos una relación.

Si la leéis, intuiréis cuál es mi visión sobre una pareja. Pero, sobre todo, por qué si me casara mañana, lo haría con él.

Querido nadie:

Solo te pido que seas alguien con quien leer el periódico, mirar escaparates, comer chucherías. Alguien a quien empujar cuando ocupe todo la cama. Alguien con quien tender la ropa, ir a Londres, a la India, a Nueva York, a Liberia, a ninguna parte. Alguien a quien comprarle calzoncillos, invadir el armario con mi ropa. Alguien con quien hacer el tonto sin que me dé vergüenza, ir al cine, lavarme los dientes.

Alguien a quien presentar orgullosa a mis amigos, enseñar Barcelona. Alguien con quien cantar, tomar helados, ponerme caprichosa, reír, pasar los domingos de sofá, manta y tele. Alguien a quien cortarle el pelo, abrazar, besar, explicarle por qué necesito esos zapatos aunque ya tenga treinta pares. Alguien con quien ir a pasear, emborracharme, hablar sobre cualquier cosa. Alguien a quien dar la mano, preguntarle mis dudas, hacer cosquillas en la espalda. Alguien con quien tener un hijo.

Alguien a quien pedirle mimos cuando enfermo, contarle qué tal me ha ido el día. Alguien con quien hacer fotos, deporte, dormir la siesta, desayunar fuera. Alguien a quien mirar, despertar porque ronca. Alguien con quien hacer el amor como si no hubiese un mañana, aprender, amueblar una casa, ir al fútbol. Alguien que me haga cosquillas hasta hacerme llorar. Alguien con quien envejecer, ir a la playa, ver series, comprar los regalos de Reyes. Alguien a quien llamar por teléfono sin pretexto. Alguien con quien lavar el coche, pelear por a quién le toca planchar, ir al supermercado. Alguien a quien escuchar, a quien decirle ‘te quiero’.

[…]

Querido Andrés:

Veintitrés días después de escribir estas líneas apareciste en mi vida. Espero que para quedarte porque has convertido mi cotidianidad en momentos inolvidables y llenos de felicidad.

Gracias por ser todo lo que me gustaría que fueras y mucho más. Gracias por ponerle nombre a ‘nadie’.

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